El otro día pasé por mi antiguo barrio de Castellón, los recuerdos se amontonaron en mi cabeza y en vez de permanecer allí con los recuerdos del pasado me fuí sin rumbo a ningún sitio hacia el centro. Fueron muchas tardes de ir a “los negros” (sin tono despectivo, entonces nos era demasiado complicado recordar el nombre del local, que ya era complicado de por si, aun ahora después de leerlo el otro día me resulta complicado) ir a tomar unas cervezas que la mayoría de veces se convertían en una cena en “el Cerdo” (porqué no llamar las cosas por su nombre, si el animalillo te mira desde la valla publicitaria) recordé sus bocadillos que rematadamente buenos que estaban los condenados.
Entonces con poco teníamos bastante.