Recuerdo cuando era pequeña (de edad claro…) me encantaba que lloviera, me gustaban los charcos, te levantabas por la mañana antes de ir al cole, y veías las gotas deslizarse por las ventanas…y pensabas SÍ!!! hoy toca ir con las botas de agua!!! a diferencia de los paraguas, que no me gustaba ninguno de los que tuve…recuerdo unas botas de agua con cariño, eran de color rosa (color que odiaba/o?) pero tenían algo peculiar, eran brillantes i de caña más corta de lo normal…es decir eran unas botas de profesionales de los charcos, ya que si no calculabas bien la profundidad del mismo, acababas con las botas llenas de agua
Recuerdo la sensación de las botas dentro del agua, de las olas que se producían alrededor de mis piececitos…hasta finalizar el charco…no recuerdo el hecho de dar saltos dentro del charco, pero sí la sensación de los calcetines mojados, la lluvia me trastocaba un poco
y a quién no?
Eso si odiaba llegar a casa, y tener que quitarme las botas de agua, los calcetines, y ver mis pies del color de cera…para cuando unas geox de agua??
Lástima que se haya perdido dicha costumbre, ahora tan sólo miro el agua desplazándose por las calles y busco el lugar más adecuado para saltar el charco, en cambio ya nadie lleva botas de agua, aunque tengo que confesaros, que el año pasado no pude resistirme a comprarme unas en Bristol, decoradas con peces naranja…a ver cuando encuentro un buen charcho para ponerlos a nadar…